Elijo la paz

Pasó mucho tiempo desde la última vez que compartí algunas líneas. Tal vez porque pensaba escribir algo perfecto, más sincera y simplemente no estaba lista para compartir todos los aprendizajes y situaciones que estaba atravesando a la vez. Paulatinamente lo iré escribiendo.

Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde aquel momento en donde escribí sobre la vida de Tomás y esa sensación de que cada vez que estaba tranquila, sentía que iba a llegar una situación que me iba a arrebatar esa felicidad. Y como era de esperar, por lo que estaba vibrando, eso fue lo que sucedió desde aquel día hasta aquí. La transformación que trajo, es increíblemente proporcional al dolor y preocupación que digerí.

¿Cuántas veces le damos a los demás los mejores consejos, desde nuestro corazón, pero nos cuesta llevarlos a cabo a nosotros mismos? Todo el 2025 me vi empujada por la vida a transitar situaciones que me mostraron mucho. No solo mis recursos sino también mis emociones y sensaciones alojadas en lo más profundo de mí, que no sabía que sentía o que tenía.

Las certezas que gane durante este año son las de una persona que aprende en la experiencia y no la lee en un libro. Internamente esperaba que el exterior mejorará el interior, pero con los momentos indicados y con muchas tormentas internas llegué a algunas conclusiones: No hay nadie afuera. No hay nada afuera que pueda hacerme daño. Mi percepción me hace sentir, pensar, actuar y no siempre es reflejo de la realidad. 

La mente, descuidada y mal educada ha inventado un mundo de crisis, a la que inevitablemente me había vuelto adicta. ¿Cómo no iba a suceder que me cayera de la tabla en medio de surfear la ola, si era constantemente lo que la mente necesitaba para sentirse viva? Desde el anhelo quería llegar con la tabla a la orilla acompañando toda la ola, mas mi mente se veía atraída por el drama de una caiga previa. 

Si, la mente tiene diferentes formas de operar, pero quiero decirte que sea cual sea ese mecanismo no es el verdadero ni el mejor que puedes utilizar.

Existe la paz, el amor, el júbilo en un ser que aprende a silenciar los llamados constantes de la mente al drama. Darse cuenta es solo el primer paso, luego constantemente debemos mantenernos alertas para poder decidir por la paz, en vez de reaccionar contra lo que ella misma se inventa.

No elegimos de forma consciente actuar así, sino más bien, se da por defecto según la crianza que recibimos en la niñez y una gran habilidad que se llama pensamiento lineal. Simplemente es el camino que le requiere menor esfuerzo a la mente, aunque eso signifique “sufrir”. En cambio, cuando podemos abrirnos al pensamiento lateral, a maneras diferentes de ver y resolver en la vida, nos mudamos del mundo de las probabilidades para llegar al mundo de las posibilidades. La buena noticia es que como adultos tenemos el derecho y la responsabilidad de cambiar y reprogramar ese viejo sistema de creencias para poder asumirnos responsables de nuestro bienestar. Actuar activamente cada vez que este se ve estimulado por el supuesto conflicto exterior.

Elijo la paz, aunque requiera más trabajo, a largo plazo es definitivamente como quiero vivir. 

No importan en sí mismo los hechos, más bien si importa lo que hacemos cuando estos inevitablemente suceden. 

Paz, perdón, milagro, aceptación parecen palabras salidas de una biblia, y no, lejos de la religión es que las encontré. Las encontré en el silencio, en la observación, en el retiro voluntario y en la firme determinación de realizar solo lo que realmente me haga feliz para mi bien y el beneficio de todos. 

Pase de crisálida a mariposa, una y otra vez y en diferentes áreas de la vida. 

Hoy, luego de un mensaje de mi amada cuñada me encuentro escribiendo estas palabras. Me dijo: 

“te escucho feliz” y luego se desdijo para decirme, “no se si es felicidad lo que escucho, pero si es un estado de paz y de plenitud lo que me transmitís”. ¿Acaso la paz, la plenitud y la felicidad son lo mismo?

Sé la respuesta, así mismo te invito a que recorras tu camino de vida a consciencia para que puedas experimentarlo y me cuentes tu certeza.